Wednesday, May 14, 2014

Oracion en el Espiritu Santo.

La mayoría de nosotros ha escuchado que Dios tiene un plan para nuestra vida. Sin embargo, cuando el Pastor George le prestó atención a este tema basándose en la Palabra por varias semanas, nuestra fe comenzó a crecer y el nivel de ansiedad sobre nuestra vida ¡empezó a disminuir! Muy a menudo nos encontramos bajo tanta presión mientras afrontamos las decisiones de la vida. Por tanto, es bueno confiar en que Dios ya ha tomado esas decisiones. A continuación, le presento el esquema que él utilizó para estos mensajes:

Dios tiene un plan para mí (Jeremías 29:11, Nueva Versión Internacional).
Recibo el plan de Dios por fe —no dudando— no por vista (Santiago 1:5-8).
Su plan surgirá del ámbito espiritual —no del natural— (1 Corintios 2:9-10).
Poseo la habilidad de escuchar Su plan (Salmos 85:8).
Soy obediente al plan de Dios; sin importar cuál sea, ¡yo lo cumpliré! (Isaías 1:19). Mientras describía el punto 3:  “El plan de Dios surgirá del ámbito espiritual —no del natural—”. Casi alcancé a escuchar la reacción de las personas: “Bien, ¿cómo lo obtengo del ámbito espiritual al natural, a fin de que pueda actuar conforme a éste?”.

Algunas veces, cuando la gente escucha la palabra espíritu entra en pánico; pues ésa les transmite una imagen de incertidumbre. No obstante, el reino espiritual no es impreciso ni incierto. Éste es perfecto, incluso en el ámbito científico. Nuestro mundo natural es un reflejo del reino espiritual. Éste funciona, ya sea que lo comprenda o no; sin embargo, puede explorarse y obtener la revelación de sus principios.
“Pero Dios nos las ha descubierto y revelado por y mediante Su espíritu, porque el [Santo Espíritu] busca diligentemente, explorando y examinando todas las cosas, y aun sondea lo profundo e inalcanzable de Dios [el divino consejo y las cosas ocultas más allá del escrutinio del ser humano]” (1 Corintios 2:10, [Traducción libre de The Amplified Bible]).
El reino de Dios es espiritual, y a su Padre le ha placido darle este Reino (Lucas 12:32). Por tanto, Él le enseñará todo acerca de éste.

Ore en el Espíritu
Como la Palabra es el medio que Dios utiliza para revelarnos las cosas del Espíritu, debemos acudir primero a ésta para comprender todo lo relacionado con lo espiritual. De manera clara, el Señor nos ha revelado en Su Palabra Su plan, el cual nos incluye a todos. Debe comenzar con las indicaciones y los parámetros que Él le dio para gozar de una vida exitosa. Sin embargo, las especificaciones de Su plan deben venir a través de la oración. Francamente, sin la oración, podemos confundirnos en relación a cómo ejercer lo que el Padre ya nos ha revelado a través de Su Palabra
Con el propósito de aprender más acerca de la clase de oración que lo llevará del nivel en el que usted se encuentra ahora, a donde desea llegar (justo en el centro del plan de Dios para su vida); analicemos uno de los versículos fundamentales acerca de la oración:

Oren en todo momento (en cada ocasión y en todo tiempo) en el Espíritu, con [todas las formas de] oración y súplica. Para que al final, estén alertas y vigilen con propósitos firmes y en perseverancia, intercediendo a favor de todos los santos (el pueblo consagrado de Dios).
—Efesios 6:18, [Traducción libre de The Amplified Bible]

Como lo expresé anteriormente, la oración es primordial y esencial para descubrir el plan exacto de Dios, el cual se encuentra a la espera de usted en el Espíritu. Ésta representa nuestra entrada al atrio del Señor, así como nuestra comunión y conexión con Él. Es más que sólo un plan que deseamos, pues a quien en realidad anhelamos es a Él.
Los carismáticos y pentecostales utilizan la frase “orando en el espíritu” cuando se refieren a orar en lenguas; lo cual es cierto. Pero si Pablo sólo se refiriera a este tipo de oración, entonces las demás oraciones que se declaran en el púlpito y en la mesa serían ineficaces porque él declaró: «Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu…».
En realidad, orar en el espíritu, en su definición más básica, es clamar desde su corazón. No se necesita mucho estudio bíblico para comprender que el ser humano es espíritu (también llamado corazón), alma (mente, voluntad, emociones) y cuerpo. En Proverbios 20:27 leemos que lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón. A través de su espíritu Dios le habla directo a su corazón, desde Su corazón. Dios no desea oraciones que provengan de su mente, sino de su corazón. ¿Por qué? Porque su corazón es usted mismo. Su mente sólo le pertenece a usted. Su corazón es donde se produce la fe. De hecho, todas las fuerzas de la vida fluyen desde su corazón, no de su cabeza.
«Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones» (Proverbios 4:20). En su corazón es donde Dios se reúne con usted.

Orando con todo tipo de oración
Existen diferentes clases de oración (por ejemplo: de fe, de acuerdo, de dedicación, de petición, de intercesión, etc.), sin olvidar la oración de lenguas humanas, (la cual mi mente no comprende) y la oración de lenguas angelicales. Y además, encontré casi 30 formas bíblicas diferentes en que el Espíritu se expresa en oración. ¡Y las posibilidades de combinación son inexplicables! No me extraña que Él haga todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20). Es obvio que nuestra vida de oración jamás debería ser aburrida o vacía, sino una aventura con Dios. No debemos preguntarnos cuáles son las formas de oración, pues ya poseemos la Palabra. Y como el Espíritu Santo fue enviado para dirigirnos, no estamos solos para descubrir cuál es la forma correcta para cada oración: “Así también el [Santo] Espíritu viene a ayudarnos en nuestra debilidad; porque no sabemos qué oración ofrecer, ni ofrecerla como es debido”. (Romanos 8:26, [Traducción libre de The Amplified Bible]).
¡Gracias Dios por el Espíritu de Verdad!
Deberíamos aprender a orar. Los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar; y Él lo hizo. Aunque considero que sé muy poco, he aprendido algunas cosas que puedo compartir con usted, las cuales lo ayudarán a comprender. Sin embargo, recuerde que la oración no surge de una fórmula o un pensamiento; sino por medio del Espíritu, ¡a través del corazón!

Pero si yo oro en un lenguaje [desconocido] mi espíritu (por el Espíritu Santo que mora en mí) ora, pero mi mente es infructuosa [ésta no lleva ayuda ni fruto a nadie]. Entonces ¿qué debo hacer? Oraré conforme a mi espíritu [por causa del Espíritu que está en mí], pero también oraré [de manera inteligente] con mi mente y mi entendimiento.
—1 Corintios 14:14-15, [Traducción libre de The Amplified Bible]

Existen dos categorías básicas para toda oración dirigida por el Espíritu: con el entendimiento enfocado en la Palabra, las cuales también bendicen a otros; y sin nuestro entendimiento, las cuales no son provechosas para el entendimiento de quienes las oyen. Ya hemos descubierto que toda oración proviene de su espíritu.
En Romanos 8:5 se nos indica que pongamos nuestra mente en las cosas del Espíritu. Esto significa que nuestra mente debe obedecer las órdenes que provienen de nuestro corazón. Su mente fue diseñada por Dios para escuchar desde su corazón.
Las oraciones con nuestro entendimiento son aquellas que tomamos de las Escrituras. Éstas las realizamos cuando comemos, y también son las que enseñamos a nuestros hijos. Tanto las del inicio de un servicio como la mayoría de oraciones que pronunciamos en unidad, son con nuestro entendimiento. Por esa razón, declaramos las oraciones que Pablo confesó, realizamos nuestras confesiones de fe ante el Señor, y nos ponemos juntos en acuerdo. El peligro de este tipo de oración radica en que la mente se confía tanto de lo que sabe que pierde la dirección del Espíritu. Esto da como resultado la mente carnal, la cual es hostil o actúa independiente de Dios; y por supuesto, usted no desea independizarse de Dios. Es una pérdida de tiempo, sin mencionar lo aburridas, lo vacías y muertas que serían sus oraciones.
La segunda categoría es sin nuestro entendimiento. Ésta incluye orar en lenguas. De hecho, las lenguas son la más frecuente expresión de este tipo de oración. En la Biblia se nos enseña la diversidad o (diferentes) tipos de lenguas. Con razón Pablo proclamó: ¡«Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros» (1 Corintios 14:18)!
Estoy tan contenta de que podamos orar más allá de nuestro entendimiento. ¿Por qué? Porque la razón sólo conoce lo que se le ha dicho. ¡Qué limitada! Está restringida a lo que se le ha aportado a través de los cinco sentidos. Ésta sólo puede imaginarse el futuro y abarcar un asunto a la vez. Sin embargo, eso no sucede cuando usted ora en su espíritu, por medio del Espíritu Santo. Ésta es una oración tan profunda y amplia como el Espíritu de Dios mismo. Ésta sobrepasa el tiempo, la distancia y todos los límites naturales. No conoce limitaciones pues obra según el poder que actúa en usted (Efesios 3:20);  en otras palabras, el desarrollo y la obra de su fe. En realidad, ninguna oración va más allá que la fe. Menos mal que la fe de Dios obra junto a la nuestra, así como también con la fe de otros creyentes. Jamás estamos solos.
El alcance de este tipo de oración va más allá de hablar en lenguas. Existe un momento en la oración en el espíritu en el que de su lenguaje conocido fluyen palabras de su corazón, y luego atraviesan sus labios, al pasar por su mente. Esta oración alcanza lo más profundo del corazón de una persona para expresar, adorar y recibir revelación; y por medio de palabras se ilumina el entendimiento. ¡Qué gloria existe en nuestra comunión con Dios!

Cerciórese de tener un propósito firme
Hay mucho que definir acerca de los términos “cerciorar” y “propósito”, pero quiero explicarle uno de sus significados más importantes.
Asegúrese de que mientras orar, y cada vez que lo haga, lo guíe el Espíritu. Cuando ore por sus alimentos o por su diezmo, cerciórese de comprender qué le está indicando el Espíritu. Él podría advertirle de ¡no ingerir esa comida! También podría pedirle que ore por alguien que necesita desesperadamente su oración; así como dirigirlo en muchísimas direcciones diferentes. Debemos ser siempre conscientes de nuestra limitación para orar de forma efectiva si nos apartamos de Él. Ore la Palabra, pero pídale que le indique qué Palabra orar. Propóngase permanecer conectado a su corazón y permita que la vida fluya de éste a través de cada oración que confiesa.
Allí encontrará la voluntad de Dios que se le ha revelado; Él le hablará y usted lo encontrará.

Monday, April 7, 2014

Como Avivar El Fuego De Dios en ti.

Avivando el FUEGO
Por mucho tiempo no supe lo que me motivaba a levantarme cuando tropezaba pues no soy una persona perfecta, soy un pecador como cualquier otro cristiano, yo no sabía acerca del Fuego en nuestro corazón, la pasión que enciende nuestra voluntad.
Sin embargo, algunas veces cometemos el error de pensar que estamos exentos a tener desánimos e inclusive tropiezos en nuestra vida como
cristianos.
Recuerdo que cuando inicie la vida cristiana, tenía muchos amigos que iban creciendo conmigo, amigos de la iglesia, del colegio y luego del trabajo. Es curioso ver como en determinado momento ellos me superaban en conocimiento, sin embargo, lamentablemente si se vive una vida cristiana lejos del Espíritu Santo,

caemos en mal interpretar las Escrituras e incluso en algunas ocasiones, caemos en errores que luego nos alejaran de este maravilloso modo de vida.
No quiero sonar arrogante o pretensioso, pues si estoy aquí ante ustedes no es porque lo merezca, todo lo contrario, tal vez no debería estar aquí sin embargo por misericordia de Dios estoy hoy compartiendo este tema que al finalizarlo, comprenderemos que es el propósito de Dios en nuestras vidas.
Quiero señalar que yo manejo el siguiente concepto acerca de pasión; es algo que te mueve, enciende por dentro, te impulsa a realizar tus sueños a pesar de las dificultades que estén presentes.
Una vez una persona me dijo “Una visión sin acción no es más que una ilusión”… y luego Dios coloco un pensamiento en mí corazón: “La acción es movida por la pasión que tengas dentro”.
Eso mismo me ha motivado a perseverar y continuar en estos caminos, sin embargo, desánimos he tenido al igual que cualquier otro cristiano.

Quiero compartir cuales son los desánimos más comunes que llegan a apagar el fuego de la pasión, lo cual sucede casi siempre después de un avivamiento o una buena predica.
1. Conformismo.
Cuando te acomodas y te quedas con lo que alguna vez pasó en tu vida.
2. Pecado.
Cuando te ensuciaste.
3. Problemas.
Cuando la carga es pesada.
4. Frustración.
Cuando fallaste en el intento.
1. Conformismo
5. Soledad. Cuando te aíslas.
6. La presión de grupo y del mundo.
Cuando no pudiste contra todos.
7. Descuido. Cuando “te valió”.
No sé tú, pero yo no quiero vivir un evangelio de conformismo, no quiero quedarme con las cosas que me sucedieron en el año 2006,2007, 2008 o 2011. Han sido buenos años, sin embargo, mi futuro espera. (Pablo)
2. Pecado
No es nuevo para muchos de los que estamos aquí, el hecho de ya reconocer que cada vez que pecamos, ya sea inconscientemente e incluso conscientemente, nos sintamos como los peores cristianos del mundo, la presencia de Dios no fluye con naturalidad. (David)
3. Problemas
Tal vez lo más común es este tipo de elementos, los famosos problemas, llamadas por algunos como “pruebas”, curiosamente nadie busca problemas, sin embargo estos si nos llegan a buscar a nosotros. (José)
Esta es una breve lista no detallada de los elementos más comunes que pueden llegar a afectar nuestra vida espiritual en gran manera.

Síntomas de que tu fuego se está apagando
Cuando tu fuego se está apagando, comienzas a tener algunos de los siguientes síntomas:
 Pierdes la pasión. Si se enfría tu deseo por estar con Dios.  Dejas de congregarte. Si ya ni te asomas por la iglesia.
 Buscas culpables. Si le eches la culpa al pastor o a quien sea.
 Pierdes tu relación con Dios. Si ya no lo oyes, ni lo sientes, ni
te pellizca.
 Te sientes perdido. Si no encuentras el camino de regreso.
Desde pequeño aprendí que es fácil estar con Dios cuando TODO va bien, sin embargo, Dios busca personas que puedan adorarle en TODA circunstancia y momento, ya sea adecuado o no.
Debes de analizar tu vida, y considerar que si detectas que el fuego se está apagando, hay que hacer algo.
Dios nos revela la siguiente instrucción:
Lev 6:12 Mientras tanto, el fuego se mantendrá encendido sobre el altar; no deberá apagarse. Cada mañana el sacerdote pondrá más leña sobre el altar, y encima de éste colocará el holocausto para quemar en él la grasa del sacrificio de comunión.
Lev 6:13 El fuego sobre el altar no deberá apagarse nunca; siempre deberá estar encendido.
Era obligaciones de los sacerdotes, colocar leña CADA mañana.
Cosas que debes hacer para no apagarte
- Busca a Dios seriamente. Es hora de ir tras de Él, pero de verdad.
- No hay fórmulas mágicas, solo decisiones importantes.
- Pídele perdón por tus pecados. Ignorarlos o huir no es la solución, si fallaste debes ser responsable con eso, preséntate con Dios en humildad y arrepentimiento, te aseguro que él está muy interesado en restaurar esa comunión.
- Establece una disciplina de oración. No hay fuego sin oración.
- Lee la Palabra. La Biblia es pan que te alimenta y fortalece.

- Acércate a otros que tienen el fuego encendido. Asegúrate de rodearte de gente que le ponga vida a tu relación con Dios.
- Cuídate de la tentación. ES HORA DE COOOORRRRREEEEERRR!!!!! Cuídate de la tentación porque vendrá.
- Presiona, no te desanimes. Presiona, presiona, presiona hasta que veas que algo pasa.
- No dejes de congregarte. Es hora de tu reaparición en el escenario.
- Consigue materiales que te ayuden. Invierte en buenos libros, música, predicaciones, etc. esto es leña para tu fuego.
Antes de finalizar y ministrar, quiero contarte acerca de un profeta que pasó por un desanimo tan fuerte que dijo lo siguiente:
Jer 20:9 "Yo dije: «Ya no anunciaré más el mensaje del Señor; no volveré a hablar en su nombre», pero su mensaje dentro de mí se convierte en un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. Hago todo lo que puedo por contenerlo, pero me es imposible."
Eso es pasión, no callar a pesar de las circunstancias, hoy hagamos algo para avivar la llama que Dios ha levantado en este lugar.

Sunday, April 6, 2014

El mana del cielo

El maná del cielo en el desierto nos da oportunidad y base para estudiar la providencia general de Dios y el cuidado especial que él tiene de sus hijos. El maná en el desierto es un tipo de cuidado general que Dios tiene del hombre. Dios ama a todos, buenos y malos. Todos, buenos y malos, tenían el maná a su disposición. Según el Talmud y otros exegetas judíos, el milagro de las codornices y el maná, fue renovado a diario, de forma permanece durante cuarenta años. ¿Cual era el propósito de este don? , el verso 12 dice “Os saciareis de pan y sabréis que yo soy Dios. Estaban en peligro de morir de hambre, el maná vino a salvarlos y a satisfacerlos totalmente. Mateos 5:45 señala “de modo que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. Las leyes que crean los hombres actualmente, favorecen a unos y no favorecen a otros, pero la creación es favorable a toda la humanidad. Las leyes de la naturaleza funcionan igual para todos.
El Nuevo Testamento enseña que Jesús es el verdadero maná del cielo que nos asegura su cuidado especial, Cristo dijo en Juan 6:31-35 “Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Por tanto Jesús les dijo: — De cierto, de cierto os digo que no os ha dado Moisés el pan del cielo, sino mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que desciende del cielo y da vida al mundo. Le dijeron: — Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: — Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás”. El maná no era el verdadero pan, porque aunque los israelitas comieron el maná siempre murieron. Los panes de cebada que Jesús multiplicó, no eran el pan verdadero porque los cinco mil varones lo comieron y ahora, el día siguiente, quieren comer otra vez. El maná era una maravilla. El pan de cebada era otra maravilla. Cristo Jesús, sin embargo, era la maravilla de maravillas, porque El es el verdadero pan del cielo que da vida eterna. El pueblo trata de provocar a Jesús, comparándole con Moisés. En tiempos de Moisés sus padres habían recibido el maná celestial por cuarenta años. Ellos le insinúan a Jesús que iguale o exceda el milagro del maná en el AT. En el verso 32 Cristo les dice no es Moisés sino mi Padre el que os da el maná. Por la obsesión que ellos tenían con Moisés, no podían ver la verdadera fuente de pasadas bendiciones. Cualquiera que fuera el mérito del maná, era inferior al verdadero pan del cielo que Jesús ofrece.
Por Cristo dejamos de ser meras criaturas de Dios y nos convertimos en sus hijos Juan 1:12 expresa “Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio derecho de ser hechos hijos de Dios”, Dios tiene un cuidado especial de sus hijos Mat. 6:31–33 expone “Por tanto, no os afanéis diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos cubriremos?’ Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre que está en los cielos sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal”..
Dios promete cosas especiales a sus hijos Romanos. 8:28–32 las escrituras dicen, por medio del Apóstol Pablo. Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito. Sabemos que a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo; a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos frente a estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con él todas las cosas? Dios promete.
Fortaleza especial (Fil. 4:13).
Consuelo especial (2 Cor. 1:3–5).
Lo necesario para vivir (Sal. 37:25).
Prosperidad en sus obras (Sal. 1:3).
El Espíritu Santo y su dirección Romanos 8:9,14

Sunday, February 23, 2014

Why did God ask adam ! Where are you!

"Then the Lord God called to the man, and said to him, 'Where are you?'"

The context of this verse is immediately after Adam had sinned.  "And they heard the sound of the Lord God walking in the garden in the cool of the day, and the man and his wife hid themselves from the presence of the Lord God among the trees of the garden. 9Then the Lord God called to the man, and said to him, "Where are you?" 10And he said, "I heard the sound of Thee in the garden, and I was afraid because I was naked; so I hid myself," (Gen. 3:8-10).   Does this mean that God didn't know something?  Not at all.  Someone can easily ask a question to which they know the answer.  Usually, the reason to do that is to point something out or teach something.  Obviously, Adam and Eve had sinned.  God asked, "Adam, where are you?" Where was Adam?  He was hiding from God.  Adam's sin had destroyed his fellowship with the Lord.  God knew this and He was pointing it out to Adam.  It is a question we need to ask of ourselves.  Where am I?  Am I in fellowship with God or in rebellion against Him?

Thursday, October 17, 2013

Temptation is not sin.

A common misconception among believers, new and old alike, is that temptation is sin. New followers of Christ need to know this is not the case. Otherwise, they will fall into misery and defeat.
“Temptation” is being enticed to sin. You are walking along the path and someone bumps into you, they hurt you; and the thought flits through your head to respond in anger. That’s temptation. A person of the opposite gender walks by, and something inside you tells you to look him up and down; that’s temptation. Someone walking with you says something that hurts, and that same voice whispers that you should slander her reputation. That’s temptation. Let me cover three things about temptation.

1. Temptation is not sin
As a new follower of Jesus, you need to hear this. This is commonly misunderstood. You know that you have passed through the gate and your heart has been been changed; and yet these tempting thoughts still pass through your thinking. And no matter how hard you try, you can’t stop them from passing through.
As you walk longer on the path, you will learn how to control those tempting thoughts a little, but they will always be there, until sin is removed from every cell of our being. But please hear this: these thoughts are not sin; they are temptation.
Of course, temptation becomes sin when we yield to it. It becomes sin when you respond in anger or slander. It becomes sin when you let your eyes dwell on her and undress her in your mind, or when you create a fantasy relationship with him. But as the old song says, “Yield not to temptation, for yielding is sin.”

2. No one can make you sin
While you were on the easy road, you were enslaved to sin. It held sway over your life. It controlled you, and you did not have the will or the power to fight back. But when you passed through the gate, the mastery and tyranny of sin was broken. Sin is no longer your master.
There are many wonderful promises about this in our owner’s manual. Jesus says, “In this world you will have trouble. But take heart! I have overcome the world” (John 16:33). Another verses says, “No temptation has overtaken you except what is common to us all. And God is faithful; he will not let you be tempted beyond what you can bear. But when you are tempted, he will also provide a way out so that you can endure it” (1 Corinthians 10:13).
You will often feel all alone in your temptation. You will look up and down the path, and see no one. And in your head you will hear a voice, “no one has ever been tempted like this. No one has ever had to turn his head away from such a beautiful woman. No one has had to deal with such a jerk. It’s not your fault; go ahead and yield.” In case you are wondering, that is the voice of sin.
But the promise of God, who is always faithful to his word, is that no temptation is unique. Every temptation you face has been faced by others, including Jesus, in one form or another. You are not alone. But perhaps more significantly, God promises that no temptation will be so great that it can make you yield. In fact, in the midst of the temptation, God promises that he will make a way clear for you to move out of the temptation before it becomes sin. No one can make you sin.
Of course, we still yield to temptation and sin, but we stumble not because we have to but because we like to. We like to sin. It is the habit of my heart, a habit that started being formed the moment I was born, and a habit that I have fine-tuned most of my life. The mastery of sin was broken at the gate, but I brought my heart habits through with me, and they remain powerful. So did you.

3. God is on your side
Jesus wants you to win. He wants you to succeed so badly that God the Holy Spirit was sent to live inside you, to guard you and to guide you. Paul tells the church that they are to walk “by the Spirit,” and they will not carry out the sinful desires of the flesh (Galatians 5:16). They are to take each step guided by the Spirit, empowered by the Spirit. We will talk a lot more about this later.
I had a basketball coach once who was not on my side. I still remember the first time it happened. I was shooting a free thrown and I heard, “Bet you miss it.” I assumed it was someone in the crowd heckling me, and I was more frustrated that I heard it than anything else. I don’t know if I made the free throw or not, but my guess is that I missed. I got set for the second free throw and I heard the same voice, “Bet you miss it,” but this time I recognized the voice. It was my coach. I turned and looked at him with disbelief, as did the entire team on the bench, and he repeated it again, “Bet you miss it.” This continued for the rest of the season. I must have done something to offend him. I started to expect his taunt every time I shot a free throw. Actually, I could have probably made a lot of money with those bets, but his disbelief in me paid off and I missed a lot of free throws.
How different this is from a person who believes in you and wants you to succeed. I had a wonderful third grade teacher, Mr. Cornforth. He used to come out during lunch break and hit softballs to us. We were amazed; he would stand at one side of the play area and we lined up at the other, and he still hit them over our heads. I loved Mr. Cornforth. It wasn’t until the end of the school year that we figured out he had been a New York Yankee and a good friend of Roger Maris. Mr. Cornforth believed in me. In whatever I did, I knew that he was cheering me on. He wanted me to succeed, and I did. Some times I wonder how much of who I am today is due to that man’s faith in me.
Jesus is on your side. He wants you to succeed. He wants you to “yield not to temptation,” and he is going to do everything he can — short of removing all temptation — to help you win. (As you will learn in later talks, it is the actual temptations that he uses to make us winners.)

Thursday, July 4, 2013

God fights for us.

Sometimes things seem a wee bit overwhelming. When we look around us life circumstances can seem insurmountable. I am a fixer by nature. I like to do what I can to fix situations. Perhaps being a mother of five has made me so. I don’t know, but I do know that I like to do everything within my power to make things right when I can. There are times that is not enough. The older I get, the more I realize that God will often allow us to get to the end of ourselves in order to reveal His mighty hand in the situation. At times it really frightens me to let go and let God. However, I find myself in that situation more and more and am beginning to see a pattern. Trial comes, I engage in trying to do all I can and it is not enough to fix the situation so I let go and let God. Perhaps if I relinquished my efforts earlier and yielded to God earlier I would not be seeing this pattern so often! Because God’s love for me (and everyone else) is relentless, He doesn’t give up on us. He does continue to allow us to go through these lessons however, until we finally do get it! He does not want us fighting our own battles. We are ill equipped. He knows all and sees all and is much more able to fight them for us. If we are abiding in Him and walking in His ways He promises to do just that. The following verse makes that very clear, Jeremiah 20:11 NIV 11 But the Lord is with me like a mighty warrior; so my persecutors will stumble and not prevail. They will fail and be thoroughly disgraced; their dishonor will never be forgotten. I am determining in my heart to yield faster. It is simply a waste of time battling it out on our own. Satan knows the areas of our lives that we are most vulnerable and these are the areas he is relentless in. If we yield the battle to God earlier, we retain our peace and joy throughout the trial. If we get into an out and out battle ourselves we lose both. We are King’s kids. Through Christ, we have obtained all the promises and blessings of the Father. It’s time we stop wasting time struggling on our own and let Him fight the fight for us. 2 Chronicles 20:17 NIV 17 You will not have to fight this battle. Take up your positions; stand firm and see the deliverance the Lord will give you, Judah and Jerusalem. Do not be afraid; do not be discouraged. Go out to face them tomorrow, and the Lord will be with you.’” Determine to let God fight your battles for you. Walk right, love much and seek His will in all areas of your life. When we strive to do it on our own our hearts can become bitter and angry. This will prevent us from interceding and seeking God for the ones that need Him most. Let the “lover of our soul” do the fighting for us.

Wednesday, September 26, 2012

Spiritual warfare.

The difference between deliverance and spiritual warfare is that deliverance is dealing with demonic bondages, and getting a person set free, whereas spiritual warfare is resisting, overcoming and defeating the enemy's lies (in the form of deception, temptations and accusations) that he sends our way. Deliverance involves the breaking up of legal grounds, the tearing down of strongholds (offensive spiritual warfare), and the casting out of demons. Spiritual warfare on the other hand, is dealing with three key things the enemy sends at us: temptations, deception and accusations.

Offensive vs. defensive warfare

Spiritual warfare comes in two ways: offensive and defensive. Offensive warfare is tearing down the strongholds the enemy has formed in your mind through deception and accusations, and defensive warfare is guarding yourself against the tactics or schemes of the devil.

The enemy's three primary weapons

There are three things that we can expect from the devil. The Bible tells us that we struggle not against flesh and blood, but against demonic forces. Ephesians 6:12, "For we wrestle not against flesh and blood, but against principalities, against powers, against the rulers of the darkness of this world, against spiritual wickedness in high places." The three primary things we struggle against include:

#1 Deception: To deceive somebody means to make another person believe a lie or something that is not true. When the enemy sends deception your way, it is an attempt to deceive you into believing something that is not true, so you will fall into error. Strongholds are built through deception. A stronghold is formed when deception takes hold in a person's mind. A stronghold is an incorrect thinking pattern that stems from believing something that is not true.From the very beginning, Satan deceived Eve into believing that God's Word was not true. In Genesis 3:4, the devil told her that she will not surely die as God said she would in Genesis 2:17.

#2 Temptation: Temptation often follows deception. First the enemy tells us, "You won't surely die!", then he makes the fruit on the forbidden tree look good to us. Since Eve accepted Satan's deception (his lie), now the tree that she was not supposed to touch looked good to her. She was tempted (enticed) to sin, because she allowed herself to first be deceived. Temptation is when we are enticed or encouraged to sin in one way or another.In Matthew 4, Jesus was led out in the desert to be tempted by the devil. The devil tried to convince Jesus that it would be harmless to jump off a building. Often people will be so drawn to sex with their boyfriend/girlfriend when the enemy tries to convince them that it is all harmless and fun, when it's not harmless at all, but an open door to the devil. Jesus saw through Satan's deception, and resisted the temptation by speaking God's Word. King David said in Psalms 119:11, "Thy word have I hid in mine heart, that I might not sin against thee."When the enemy tempts you, he's showing you the worm... but behind that worm is a hook. The Word of God helps you see the hook behind the worm.

#3 Accusations: The devil is known as the accuser of the brethren (Rev 12:10). He is known to take a believer who has done an embarrassing or gross sin in their past, and continue to rub it in their faces and beat them down with guilt and condemnation over their past.