Monday, April 7, 2014

Como Avivar El Fuego De Dios en ti.

Avivando el FUEGO
Por mucho tiempo no supe lo que me motivaba a levantarme cuando tropezaba pues no soy una persona perfecta, soy un pecador como cualquier otro cristiano, yo no sabía acerca del Fuego en nuestro corazón, la pasión que enciende nuestra voluntad.
Sin embargo, algunas veces cometemos el error de pensar que estamos exentos a tener desánimos e inclusive tropiezos en nuestra vida como
cristianos.
Recuerdo que cuando inicie la vida cristiana, tenía muchos amigos que iban creciendo conmigo, amigos de la iglesia, del colegio y luego del trabajo. Es curioso ver como en determinado momento ellos me superaban en conocimiento, sin embargo, lamentablemente si se vive una vida cristiana lejos del Espíritu Santo,

caemos en mal interpretar las Escrituras e incluso en algunas ocasiones, caemos en errores que luego nos alejaran de este maravilloso modo de vida.
No quiero sonar arrogante o pretensioso, pues si estoy aquí ante ustedes no es porque lo merezca, todo lo contrario, tal vez no debería estar aquí sin embargo por misericordia de Dios estoy hoy compartiendo este tema que al finalizarlo, comprenderemos que es el propósito de Dios en nuestras vidas.
Quiero señalar que yo manejo el siguiente concepto acerca de pasión; es algo que te mueve, enciende por dentro, te impulsa a realizar tus sueños a pesar de las dificultades que estén presentes.
Una vez una persona me dijo “Una visión sin acción no es más que una ilusión”… y luego Dios coloco un pensamiento en mí corazón: “La acción es movida por la pasión que tengas dentro”.
Eso mismo me ha motivado a perseverar y continuar en estos caminos, sin embargo, desánimos he tenido al igual que cualquier otro cristiano.

Quiero compartir cuales son los desánimos más comunes que llegan a apagar el fuego de la pasión, lo cual sucede casi siempre después de un avivamiento o una buena predica.
1. Conformismo.
Cuando te acomodas y te quedas con lo que alguna vez pasó en tu vida.
2. Pecado.
Cuando te ensuciaste.
3. Problemas.
Cuando la carga es pesada.
4. Frustración.
Cuando fallaste en el intento.
1. Conformismo
5. Soledad. Cuando te aíslas.
6. La presión de grupo y del mundo.
Cuando no pudiste contra todos.
7. Descuido. Cuando “te valió”.
No sé tú, pero yo no quiero vivir un evangelio de conformismo, no quiero quedarme con las cosas que me sucedieron en el año 2006,2007, 2008 o 2011. Han sido buenos años, sin embargo, mi futuro espera. (Pablo)
2. Pecado
No es nuevo para muchos de los que estamos aquí, el hecho de ya reconocer que cada vez que pecamos, ya sea inconscientemente e incluso conscientemente, nos sintamos como los peores cristianos del mundo, la presencia de Dios no fluye con naturalidad. (David)
3. Problemas
Tal vez lo más común es este tipo de elementos, los famosos problemas, llamadas por algunos como “pruebas”, curiosamente nadie busca problemas, sin embargo estos si nos llegan a buscar a nosotros. (José)
Esta es una breve lista no detallada de los elementos más comunes que pueden llegar a afectar nuestra vida espiritual en gran manera.

Síntomas de que tu fuego se está apagando
Cuando tu fuego se está apagando, comienzas a tener algunos de los siguientes síntomas:
 Pierdes la pasión. Si se enfría tu deseo por estar con Dios.  Dejas de congregarte. Si ya ni te asomas por la iglesia.
 Buscas culpables. Si le eches la culpa al pastor o a quien sea.
 Pierdes tu relación con Dios. Si ya no lo oyes, ni lo sientes, ni
te pellizca.
 Te sientes perdido. Si no encuentras el camino de regreso.
Desde pequeño aprendí que es fácil estar con Dios cuando TODO va bien, sin embargo, Dios busca personas que puedan adorarle en TODA circunstancia y momento, ya sea adecuado o no.
Debes de analizar tu vida, y considerar que si detectas que el fuego se está apagando, hay que hacer algo.
Dios nos revela la siguiente instrucción:
Lev 6:12 Mientras tanto, el fuego se mantendrá encendido sobre el altar; no deberá apagarse. Cada mañana el sacerdote pondrá más leña sobre el altar, y encima de éste colocará el holocausto para quemar en él la grasa del sacrificio de comunión.
Lev 6:13 El fuego sobre el altar no deberá apagarse nunca; siempre deberá estar encendido.
Era obligaciones de los sacerdotes, colocar leña CADA mañana.
Cosas que debes hacer para no apagarte
- Busca a Dios seriamente. Es hora de ir tras de Él, pero de verdad.
- No hay fórmulas mágicas, solo decisiones importantes.
- Pídele perdón por tus pecados. Ignorarlos o huir no es la solución, si fallaste debes ser responsable con eso, preséntate con Dios en humildad y arrepentimiento, te aseguro que él está muy interesado en restaurar esa comunión.
- Establece una disciplina de oración. No hay fuego sin oración.
- Lee la Palabra. La Biblia es pan que te alimenta y fortalece.

- Acércate a otros que tienen el fuego encendido. Asegúrate de rodearte de gente que le ponga vida a tu relación con Dios.
- Cuídate de la tentación. ES HORA DE COOOORRRRREEEEERRR!!!!! Cuídate de la tentación porque vendrá.
- Presiona, no te desanimes. Presiona, presiona, presiona hasta que veas que algo pasa.
- No dejes de congregarte. Es hora de tu reaparición en el escenario.
- Consigue materiales que te ayuden. Invierte en buenos libros, música, predicaciones, etc. esto es leña para tu fuego.
Antes de finalizar y ministrar, quiero contarte acerca de un profeta que pasó por un desanimo tan fuerte que dijo lo siguiente:
Jer 20:9 "Yo dije: «Ya no anunciaré más el mensaje del Señor; no volveré a hablar en su nombre», pero su mensaje dentro de mí se convierte en un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. Hago todo lo que puedo por contenerlo, pero me es imposible."
Eso es pasión, no callar a pesar de las circunstancias, hoy hagamos algo para avivar la llama que Dios ha levantado en este lugar.

Sunday, April 6, 2014

El mana del cielo

El maná del cielo en el desierto nos da oportunidad y base para estudiar la providencia general de Dios y el cuidado especial que él tiene de sus hijos. El maná en el desierto es un tipo de cuidado general que Dios tiene del hombre. Dios ama a todos, buenos y malos. Todos, buenos y malos, tenían el maná a su disposición. Según el Talmud y otros exegetas judíos, el milagro de las codornices y el maná, fue renovado a diario, de forma permanece durante cuarenta años. ¿Cual era el propósito de este don? , el verso 12 dice “Os saciareis de pan y sabréis que yo soy Dios. Estaban en peligro de morir de hambre, el maná vino a salvarlos y a satisfacerlos totalmente. Mateos 5:45 señala “de modo que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. Las leyes que crean los hombres actualmente, favorecen a unos y no favorecen a otros, pero la creación es favorable a toda la humanidad. Las leyes de la naturaleza funcionan igual para todos.
El Nuevo Testamento enseña que Jesús es el verdadero maná del cielo que nos asegura su cuidado especial, Cristo dijo en Juan 6:31-35 “Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Por tanto Jesús les dijo: — De cierto, de cierto os digo que no os ha dado Moisés el pan del cielo, sino mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que desciende del cielo y da vida al mundo. Le dijeron: — Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: — Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás”. El maná no era el verdadero pan, porque aunque los israelitas comieron el maná siempre murieron. Los panes de cebada que Jesús multiplicó, no eran el pan verdadero porque los cinco mil varones lo comieron y ahora, el día siguiente, quieren comer otra vez. El maná era una maravilla. El pan de cebada era otra maravilla. Cristo Jesús, sin embargo, era la maravilla de maravillas, porque El es el verdadero pan del cielo que da vida eterna. El pueblo trata de provocar a Jesús, comparándole con Moisés. En tiempos de Moisés sus padres habían recibido el maná celestial por cuarenta años. Ellos le insinúan a Jesús que iguale o exceda el milagro del maná en el AT. En el verso 32 Cristo les dice no es Moisés sino mi Padre el que os da el maná. Por la obsesión que ellos tenían con Moisés, no podían ver la verdadera fuente de pasadas bendiciones. Cualquiera que fuera el mérito del maná, era inferior al verdadero pan del cielo que Jesús ofrece.
Por Cristo dejamos de ser meras criaturas de Dios y nos convertimos en sus hijos Juan 1:12 expresa “Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio derecho de ser hechos hijos de Dios”, Dios tiene un cuidado especial de sus hijos Mat. 6:31–33 expone “Por tanto, no os afanéis diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos cubriremos?’ Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre que está en los cielos sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal”..
Dios promete cosas especiales a sus hijos Romanos. 8:28–32 las escrituras dicen, por medio del Apóstol Pablo. Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito. Sabemos que a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo; a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos frente a estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con él todas las cosas? Dios promete.
Fortaleza especial (Fil. 4:13).
Consuelo especial (2 Cor. 1:3–5).
Lo necesario para vivir (Sal. 37:25).
Prosperidad en sus obras (Sal. 1:3).
El Espíritu Santo y su dirección Romanos 8:9,14